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Movimiento de capitales y tráfico de drogas en la cuenca del Amazonas - Documentos de debate 22
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Gestión de las Transformaciones Sociales - MOST

Documentos de debate - Nº 22

Movimiento de capitales y tráfico de drogas en la cuenca del Amazonas

Lia Osório Machado (1)

Resumen

En el presente documento se analizan algunos efectos geográficos del tráfico de drogas en la cuenca del Amazonas. Tomando como base la simbiosis entre las organizaciones que explotan el comercio de drogas ilícitas, y el sistema bancario y financiero, la autora utiliza una metodología centrada en la función que desempeñan las redes en la economía política contemporánea.


El lavado o blanqueo de dinero, esto es, el proceso mediante el cual el dinero obtenido por medios ilícitos se hace legítimo o logra ocultar sus orígenes ilegales, constituye en la actualidad uno de los principales problemas a que se asiste en el plano internacional. Este fenómeno no se refiere únicamente a los beneficios obtenidos con el comercio ilícito de la droga, sino además a la evasión de capitales, el fraude fiscal, la corrupción, el contrabando y todas las actividades que suelen escapar al control y la reglamentación del gobierno de los Estados nacionales.

En el proceso de lavado de dinero la economía ilegal alcanza su punto de bifurcación, vale decir que deja tras de sí su condición ilegal y entra en la economía lícita. Esta ruptura de la simetría entre el antes y el después sólo es posible gracias a esa alquimia mediante la cual el sistema bancario y financiero transforma el dinero sucio en dinero limpio gracias a operaciones numéricas y ciertos desplazamientos geográficos.

La simbiosis a que se asiste hoy entre las organizaciones que explotan el comercio de drogas ilícitas, por una parte, y, por otra, el sistema bancario y financiero internacional se puede considerar no sólo la más importante de las cuestiones que caracterizan a la economía de la droga, sino además la dimensión oscura de la evolución misma del mercado internacional de dinero y divisas, que hoy administra un sistema bancario y financiero mundializado.

Cabe destacar cuatro aspectos de este proceso de mundialización bancaria y financiera, ya que influyen directamente en la amplificación de la escala y la proliferación de los mecanismos de lavado de dinero:

a) la desreglamentación del sistema de compra y venta de dinero, crédito o títulos financieros, lo cul le confiere un carácter planetario, por cuanto permite que se desarrolle de manera más o menos independiente de los gobiernos nacionales (Strange, 1994);

b) los desdoblamientos, aparentemente contradictorios, de esa desreglamentación, que inducen a algunos gobiernos a manipular los límites territoriales de los bancos sujetos a su jurisdicción (por ejemplo, creando zonas territoriales específicas y funcionales como los paraísos fiscales) y a acoger y prestar apoyo a los bancos, las bolsas y las agencias influyentes en el campo de las inversiones internacionales, con el fin de garantizar su acceso al crédito en el mercado internacional;

c) el extraordinario crecimiento del volumen, los flujos y los tipos de capital a corto plazo que circulan en los mercados financieros internacionales, desde el capital especulativo ("hot money") hasta los instrumentos de crédito comercial, títulos del tesoro, depósitos bancarios, depósitos a corto plazo, etc. Pese al gran potencial "desestabilizador" de los capitales a corto plazo para la economía interna de los países, sobre todo los que más dependen del crédito internacional, la mayoría de ellos no los rechaza ya que mediante mecanismos que todavía han sido poco estudiados la afluencia de esos capitales empieza a funcionar como indicador positivo para la clasificación del país en el mercado internacional y como una especie de "comodín" en los juegos políticos internos (Kim, 1993); y

d) el funcionamiento en red del sistema bancario y financiero, posible gracias a las innovaciones tecnológicas de la informática y las telecomunicaciones. Gracias a esta forma de funcionamiento la transmisión de bytes-dinero resulta cada vez más rápida y menos costosa y el acceso a mercados geográficamente dispersos cada vez más fácil (Thrift & Leyshon, 1994).

En conjunto estos aspectos permiten ampliar el radio de acción del lavado de dinero efectuado por las organizaciones que explotan el comercio de drogas ilícitas (o cualquier otra actividad ilegal), multiplicando las posibilidades utilizadas en operaciones de esta índole (Machado, 1996).

Pese a la importancia y el interés que despierta la "globalización" del sistema bancario y financiero, se puede identificar este mismo aspecto en el proceso de lavado de dinero e incluso en los circuitos comerciales de la droga. Provocando la liberación de los marcos reguladores de base territorial como los del Estado-nación, el término global designa algo abstracto, cuya densidad geográfica (materialidad) y complejidad sólo se pueden captar en el lugar (Santos, 1996; Law, 1994).
 

Brasil: el desorden de las normas contra el orden del espacioLa inserción del Brasil en los esquemas internacionales de lavado de dinero no es reciente ni se puede atribuir a la expansión del tráfico de drogas en su territorio. Entre las condiciones favorables a esa inserción cabe mencionar: la inflación de los años 80, que se extiende hasta 1994; la crisis fiscal e institucional del Estado, que acentuó la inestabilidad del sistema de crédito y, en términos generales, de las reglas de conducta de la economía; y el crecimiento del mercado de trabajo no estructurado y de las pequeñas empresas, que siguen subsistiendo gracias al contrabando y al fraude fiscal.

La inflación hizo posible el desarrollo de un sistema bancario nacional moderno y bien articulado, fundado en la proliferación de agencias en todo el territorio nacional, unidas por una infraestructura muy desarrollada de telecomunicaciones, cuyos principales clientes son, desde luego, los propios bancos (Dias, 1995). En cuanto a las redes mundiales de telecomunicaciones cuyos servicios se alquilan, a finales de los años 80 las compañías, y principalmente los bancos, ya estaban conectados al sistema mundial de telecomunicaciones de empresas, como muestra la Figura 1. La red mundial y la red de nodos y vectores regionales facilitan un mayor número de conexiones y son menos vulnerables a las perturbaciones en la comunicación, muy corrientes en países como el Brasil, ya que hacen posibles varias vías alternativas (Langdale, 1989).
 

Figura A
Figura ALa expansión del mercado negro del dólar, el auge de las transacciones destinadas a transferir ilegalmente divisas hacia el extranjero (2), la familiaridad forzosa de una parte considerable de la población asalariada con mecanismos financieros que les permiten evitar la devaluación de los sueldos y peculios, y el secreto bancario, son otros tantos factores que, si bien guardan relación directa con el proceso inflacionario, van mucho más allá. En efecto, esos factores promueven un ambiente y una cultura favorables a la proliferación de mecanismos de lavado de dinero.

Esos mecanismos son anteriores a la reforma que supuso el cambiar de moneda a mediados de 1994 (el real). Esa reforma abarcó las operaciones de las oficinas de cambio y los vendedores de dólares, la subfacturación de las importaciones y la sobrefacturación de las exportaciones y la desviación de créditos subvencionados por el mercado financiero, así como cuentas bancarias fantasma, unidas a mecanismos de corrupción, y operaciones vinculadas a la "caja 2", como la utilización de las cuentas bancarias LC-5 (Circular Nº 5 del Banco Central de 1969), destinadas a personas físicas y jurídicas residentes, domiciliadas o con sede en el exterior para el traslado de divisas en el país, que resultaron útiles no sólo a los bancos y las empresas, sino también a las organizaciones vinculadas con el contrabando y el tráfico de drogas para el envío ilegal de divisas al extranjero (O Globo, 1995).

El control del proceso inflacionista y la valorización de la moneda nacional contaron con el apoyo de una gran parte de la población, como se hizo patente en el momento de las elecciones presidenciales, y con el de los organismos financieros y los bancos internacionales de crédito con los que el Brasil tiene una deuda del orden de 120.000 millones de dólares. Si la inversión del proceso inflacionista y la estabilidad del cambio se sitúan a contracorriente de la cultura de inflación, la política económica en que se sustenta se vuelve hacia la amplificación de una cultura de mercado, lo cual estimula medidas destinadas a alterar las normas en vigor, ya sean económicas o culturales (3). Esas medidas llevan a que aumente la permeabilidad del territorio nacional al mercado internacional, en cuanto a la reconversión del parque industrial, la reducción de los gastos del Estado y la elaboración de nuevas normas para reglamentar y desreglamentar las instituciones socioeconómicas. Se considera que son elementos de una política necesaria, destinada a mejorar las condiciones competitivas del país en el mercado internacional de mercancías como en el de dinero, máxime al estar éste sujeto a la presión de una creciente demanda mundial de crédito (Business Week, 1994).

De esta manera se vinculan dos objetivos, ambos relacionados con el crédito: el dinero y la confianza. La reestructuración económica exige la disponibilidad de créditos; y la posibilidad de empezar a competir y obtener recursos en el mercado internacional está unida a los cambios de las normas, todo ello para garantizar la confianza de los posibles inversores.

En el marco de esta nueva cultura que se quiere instaurar, aparecen nuevas tensiones. Por ejemplo, las provocadas por el ajuste paulatino de las políticas de inversión (crédito) en función de la política de beneficios. Además, las reservas de cambio actúan como una variable económica y política, por cuanto el mercado y la población en general empiezan a considerarlas una especie de garantía de la estabilidad del cambio e ipso facto de la estabilidad del gobierno: las reservas aumentaron de 32.200 millones de dólares en diciembre de 1993 a 55.700 millones de dólares en marzo de 1996 (Banco Central, 1996).

El éxito de esa política, respaldado en el crecimiento de las inversiones denominadas en el exterior en moneda, genera otras tensiones: la volatilidad y el reducido control de esa circulación, cuyo comportamiento está determinado por la variación de los tipos de interés y en el mercado internacional otros indicadores debilitan la propia política encargada de fomentarlos. De todas las inversiones externas efectuadas en 1995 en moneda extranjera, esto es, inversiones en cartera, directas y en fondos de renta fija y privatización, cerca del 70% corresponde a la primera modalidad y pasó de 3.800 en 1992 a 22.500 millones de dólares en 1995. Además, la proporción de las inversiones en cartera que retornó al extranjero pasó del 44% en 1992 al 80% en 1995 (Banco Central del Brasil, 1996) (4).

A su vez, de resultas de la mayor entrada de capital a corto plazo, que puede incrementar las reservas de cambio o facilitar créditos a las empresas para financiar el consumo, lo que obliga al gobierno a comprar dólares, la cuantía de la deuda interna tiende a aumentar. Los mecanismos legales para alentar el mercado financiero y de crédito, tanto en el plano nacional como en el internacional, se pueden utilizar, y de hecho se utilizan, para el lavado de dinero y su ulterior inserción en la economía legal. De esta manera inversores y empresas nacionales pueden utilizar esos mecanismos para transferir capitales al exterior y hacerlos "entrar", es decir, blanquear los dólares como inversión en un fondo extranjero para utilizarlos en el país, en las bolsas de valores o en rentas fijas. Del mismo modo inversores y empresas extranjeras vinculadas eventual o definitivamente a mecanismos de lavado de dinero, pueden comprar títulos emitidos por empresas brasileñas en el extranjero, o por el Tesoro Nacional.

La índole sistemática de esa interacción, la sensibilidad de ese sistema al entorno y la consiguiente inestabilidad dinámica son algunos de los rasgos que nos permiten describir el sistema bancario y financiero brasileño e internacional como sistemas abiertos, en ligero contacto con la circulación internacional del dinero y los títulos comerciales. Es precisamente la conexión entre esa circulación, que actúa simultáneamente como hecho y límite, y las variables y los hechos que tienen lugar dentro de cada Estado, la que determinará la estabilidad o inestabilidad del régimen de funcionamiento del sistema como un todo. Considerado por varios gobiernos como una alteración del comportamiento del sistema bancario y financiero, el lavado de dinero forma parte integrante de esa circulación macroscópica y sólo se concreta como problema cuando interfiere en la evolución de las "regiones" dentro del espacio geográfico mundial.

Lo que nos proponemos demostrar más adelante es cómo el "sistema" esbozado anteriormente puede estar interactuando con el tráfico de drogas en América del Sur y, más especialmente, en la Amazonia brasileña. Se trata de dar una dimensión más teórico-metodológica y no fáctica, en primer lugar, porque se quiere incorporar en el estudio de estos temas una perspectiva geográfica, entendida como la espacialización de datos oficiales o empíricos sobre el tráfico de drogas y los movimientos financieros. Esta espacialización no comprende sólo la visualización de la disposición geográfica específica que adquieren sobre el terreno, sino que también el acto de espacializar de por sí permite descubrir relaciones que las estadísticas y otros tipos de información no aclaran. A estos efectos nos proponemos presentar una metodología innovadora que, esperamos, pueda compensar en parte la falta de precisión de algunas afirmaciones. Dados la dificultad en obtener datos y el carácter poco fidedigno de cierta información, este trabajo se sitúa en el campo de la probabilidad y no en el de la certeza.

La metodología propuesta se funda en el papel que desempeñan las redes (en el sentido anglosajón del término network) en el mundo contemporáneo. Como forma de organización técnica (infraestructura de apoyo o logística), transaccional (económico-política), informativa (cognoscitiva) (5), la estructura de las conexiones por red tiene hoy un significado mucho más complejo que el de un simple esquema de nodos conectados por líneas de transporte o comunicación para la descripción gráfica de dichos sistemas (utilizados por ingenieros electrónicos). En el estudio de las organizaciones espaciales hoy se precisa de una noción de red más compleja que las que se utilizan comúnmente en geografía, como por ejemplo, la de red urbana, de transporte o fluvial, lo que no significa, desde luego, que hayan desaparecido todas las demás formas de territorialidad.

Para afinar y aplicar esta metodología se incorporaron tres nociones capitales para la complejidad de las redes. En primer lugar, se trascendió la noción de ubicación de un objeto (por ejemplo, una ciudad en el espacio geográfico), cuyo punto de referencia es la red de coordenadas geodésicas, para llegar a la de ubicación en relación con las redes a las que todo objeto en el espacio puede tener un acceso efectivo o virtual (Raffestin, 1985; Pumain, 1989). La importancia de un lugar, que suele estar determinada por su posición con respecto a todos los demás lugares según diversos registros -económico, político y cultural- se ve así definida por los objetivos que mueven las estructuras que forman parte de la red, es decir, los objetivos de las organizaciones responsables de su concepción. Esto significa que la estructura de conexión de las redes obedece en principio a una concepción teleológica: selecciona los lugares según los fines hacia los que se orienta la red y no necesariamente en función del conjunto de variables endógenas que configuran el espacio. Este proceso puede ser selectivo por los lugares seleccionados o por lo que respecta a los individuos y grupos participantes.

En segundo lugar, la creación de redes por todas partes pone en tela de juicio la tendencia a la centralidad en los procesos espaciales. En efecto, las redes suelen actuar como "sistemas autorregulados", vale decir, sistemas que mantienen su propia estructura de orden y reglamentos: no es factor dominante que el diseño de una red obedezca, por ejemplo, a la jerarquía urbana, basada en la distribución de población y servicios. Esto es aún más válido para las redes de información que hoy en día engloban, por ejemplo, la circulación de capitales (6). Tanto las redes formales como las informales articulan un número variable de agentes (sociales, políticos, fracciones o diferentes instancias de los aparatos organizativos) que, como actúan según un principio del interés propio, suelen crear una estructura jerárquica, distinta de las estructuras jerárquicas "cuya principal razón de ser reposa en la eficacia con la que ejercen un control autoritario de los procesos de toma de decisiones en el sistema". En las sociedades complejas es más probable que se forme una estructura "híbrida", esto es, una combinación de estructuras jerárquicas y heterárquicas (Leeuw & McGlade: 218).

Por último, las redes técnicas, transaccionales e informativas están entreescalonadas, vale decir, que articulan nodos pertenecientes a distintos niveles de organización espacial: local, regional, nacional e internacional. Esto significa que pueden atravesar las fronteras nacionales e internacionales sin obedecer al principio de contigüidad espacial que define, por lo general, el territorio, base de la soberanía de un Estado-nación. No sólo permiten la representación cartográfica de las conexiones entre microespacios y otros niveles de organización escalonada, sino que también constituyen, de por sí, la forma preferencial de organización de las operaciones de tráfico de drogas y lavado de dinero.
 

    La red del tráfico de drogas y la cuenca del Amazonas
La incorporación del Brasil y de su región amazónica en el tráfico internacional de drogas se hace por intermedio del complejo coca-cocaína. Los principales sectores productores de coca se encuentran en la parte occidental de la gran cuenca del Amazonas, en los valles altos y medios de sus tributarios y afluentes (Huallaga, Ucayali y Apurimac en el Perú; Beni y San Miguel en Bolivia; y Putamayo, Caquetá y Vaupés en Colombia). Para la cartografía (localización) del complejo coca-cocaína y sus conexiones con el Brasil, se tomó como unidad espacial de referencia la cuenca del Amazonas, sector mayor que el de la Amazonia, generalmente delimitada a partir de criterios fitogeográficos (sector cubierto de selvas húmedas) o topográfico-climatológicos (zonas cálidas, de poca altitud).

Desde el punto de vista de la logística del tráfico de drogas, las grandes cuencas hidrográficas sudamericanas, tanto la del Amazonas como la del Paraguay-Paraná, se convierten en una importante alternativa para la creación de un sistema de transporte combinado o intermodal para el tránsito de la droga. Es interesante recordar que, pese a las dificultades de la navegación fluvial, durante siglos esas cuencas han constituido la principal vía de comunicación dentro del continente sudamericano.

A la red fluvial se superpone otra de transporte terrestre y aéreo que permite comunicar convenientemente las costas pacífica y la atlántica. Pese a las numerosas discusiones, tanto por parte de los gobiernos nacionales como del Banco Mundial, sobre la conveniencia de construir o no una carretera transcontinental, ésta, aunque precaria, ya es un hecho. No sabemos a ciencia cierta hasta qué punto la economía de la droga ha contribuido directa o indirectamente a su construcción paulatina (7). Un aspecto fundamental es que en América del Sur ni la red de transporte aéreo ni la de transporte terrestre están restringidas a las vías intercontinentales o los aeropuertos oficiales. Una red precaria de vías y carreteras secundarias, además de las pistas de aterrizaje diseminadas en el continente en haciendas y poblados, muestra que paralelamente a una estructura formal existe otra, que se podría denominar "informal". Si bien se sabe que el tráfico de drogas se vale de ambas redes, se ignora en qué medida las organizaciones vinculadas al tráfico son responsables del mantenimiento y ampliación de esa red secundaria.

Se localizaron los principales pasos y vías del tráfico entre los países andinos y el Brasil, así como la red virtual de los puntos de tránsito y sectores de elaboración de la droga, y con esos elementos se dibujó un mapa, a fin de visualizar la dimensión "atlántica" de la red logística del comercio de la droga (Mapa 1). Permítasenos señalar que la asociación del tráfico de drogas con el contrabando también es válida para el Brasil. Las vías y los pasos utilizados por el tráfico se utilizan en ambas direcciones y sirven para el contrabando de oro, productos electrónicos, productos agrícolas (café o soja) y coches robados, todo lo cual se canjea por coca, cocaína, armas o productos industriales.

Mapa A

Se utilizaron diversas fuentes: información obtenida gracias a estudios de campo en varios sectores de la Amazonia brasileña; informes de la Policía Federal y de la Drug Enforcement Administration (DEA); boletines del Observatorio Geopolítico de Drogas (OGD); artículos, libros, revistas y distintos periódicos, nacionales y extranjeros. Un estudio sobre las incautaciones de drogas (8) y los allanamientos de laboratorios realizados durante los últimos seis años resultó esencial no sólo para establecer la cartografía de las vías y la probable localización de los laboratorios, sino además para determinar qué condiciones geográficas eran las más propicias para que una ciudad se convirtiera en centro de compra y venta al por mayor de drogas, o bien en lugar de paso (Machado, 1995).

La inserción del Brasil en la economía de la droga se hace además mediante la venta de productos químicos utilizados para transformar la hoja de coca en cocaína (Figura 2). Si bien la que toma en consideración este mercado es más bien la industria de los países centrales (por ejemplo Estados Unidos y Alemania), ante la inestabilidad del mercado de consumo nacional, la industria química brasileña se ve alentada a realizar eventuales ventas a los países andinos donde se lleva a cabo la mayor parte de la transformación de la hoja de coca en cocaína.

Figura B

Como conclusión de esta parte del estudio, se puede sostener que la utilización "desordenada" de las redes de circulación del tráfico de drogas -en el sentido de utilización alternativa de vías y de un sistema que utiliza los distintos medios de transporte (aéreo, terrestre, fluvial y ferroviario)- busca un "desorden optimizado", para emplear la expresión acuñada por Albert Hirchman para describir las situaciones en las que el control organizativo actúa a niveles mínimos y las interacciones con el medio son inestables. Parece que es lo que ocurre con la red del tráfico de drogas: la selección de los agentes está dictada por exigencias organizativas y razones de seguridad, pero el comportamiento adoptado para el traslado de la mercancía depende de su sensibilidad y del nivel de información, que en este caso se pueden considerar variables aleatorias. Es cierto que el desorden relativo en la selección de las vías y los medios de transporte queda parcialmente superado por la adopción, por parte de los agentes, de un código de conducta rígido y violento. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de la dimensión espacial de la cadena que va del productor al consumidor. Tal vez la única manera de superar la oscilación inherente a la utilización de las redes sería intensificar la interacción con el entorno, es decir, con las instituciones legítimas y las comunidades locales. Cuando se crea este tipo de comunicación, aun cuando la interacción esté fundada en la corrupción, se puede mantener la "estabilidad" de la red que, en principio, es inestable. Esto significa que la índole de los subsistemas que componen el circuito de la droga es idéntica a la de los "sistemas abiertos".
 

    Espacialización del movimiento de capitales en la Amazonia brasileña
En el contexto del proceso de inflación galopante y la política oficial de ocupación de la región amazónica (incentivos fiscales, apoyo al crecimiento y la creación de ciudades y proyectos de colonización), no es sorprendente que, pese a su baja densidad de población esa región se haya integrado en el sistema bancario nacional. Gracias a considerables inversiones del gobierno en servicios como las telecomunicaciones, una de las condiciones más importantes de la política de integración nacional adoptada en los años 70, las agencias bancarias locales quedaron conectadas con las casas centrales de los bancos, situadas en el centro y el sur del país. El éxito relativo de esa política se puede medir por la reorganización de los flujos migratorios internos, el crecimiento de la población, la expansión de la red urbana y de transporte y la explotación de los recursos naturales de la región según modelos capitalistas. La forma territorial deshilachada, característica de la manera en que se agrupa geográficamente la población, no impide reconocer un inicio de estructuración espacial en torno a ejes de circulación fluvial y terrestre, proyectos de colonización, ciudades y pueblos.

Desde los años 80 la retirada del apoyo del gobierno a las políticas de instalación e implantación de infraestructura no ha hecho más que acentuar los problemas sociales y económicos surgidos desde los primeros planes de colonización regional (Becker, 1990; Becker et alii, 1990). Entre estos problemas se destacan los siguientes: el proceso de apropiación de tierras, que reprodujo en la región el modelo de concentración de la propiedad característico del sistema agrario del país; la escasez de créditos de bajo interés; y la poca capacidad de endeudamiento de los pequeños productores rurales en los antiguos sectores de instalación.

Por otra parte, las actividades vinculadas con el mercado internacional presentan un grado más elevado de capitalización. Entre ellas cabe distinguir las siguientes: la agroindustria de la soja, que se realiza en zonas de sabana de Mato Grosso; proyectos de explotación minera (Carajás y Oriximina); ensamblaje de productos eléctricos y electrónicos (zona franca de Manaos); y explotación de la madera. La diseminación de la explotación del oro en diferentes subespacios amazónicos y hasta el proceso mismo de urbanización se pueden relacionar con un comienzo del proceso de formación de capital.

La cuestión que se plantea -a la que, por otra parte, no se responde con precisión en este trabajo- es determinar si el comercio de la droga y el lavado de dinero han desempeñado alguna función en la evolución económica de la región, es decir, en la financiación de actividades productivas completamente legales. Si esto tiene lugar en la región y, en su caso, dónde, son interrogantes que por ahora quedan en suspenso. Lo que sí se puede afirmar tomando como base los datos disponibles es que el movimiento de capitales por conducto del sistema bancario en varios casos es incompatible no sólo con la mayoría de las economías urbanas, sino también con las economías subregionales.

Cabe hacer una observación preliminar: el haber escogido la región amazónica brasileña como unidad de referencia espacial para el análisis de la circulación de dinero no se funda en la idea de que esa región sea la más importante para los mecanismos del blanqueo de dinero. Por el contrario, en el marco regional brasileño la Amazonia probablemente ocupe un lugar periférico con respecto a las principales operaciones de lavado de dinero. Como se comentó en la primera parte mecanismos de lavado están virtualmente abiertos para todo el territorio nacional. Las razones de nuestra selección fueron de orden práctico: un conocimiento acumulado tras 20 años de trabajo en la región y el hecho de que, en contraposición con el centro-sur, por ejemplo, el bajo nivel de desarrollo de las actividades productivas y una masa reducida de población son factores que facilitan la evaluación del movimiento de dinero como función de la economía de cada lugar y como hecho singular que exige una explicación más detallada.

La cartografía del movimiento de cheques compensados durante todo 1995 se basa en los datos facilitados por el Banco Central del Brasil (Mapa 2). Para posibilitar la espacialización, se pidió que los datos, el valor y el número de los cheques compensados se clasificaran por plaza bancaria, vale decir, los lugares en los que existen agencias de bancos privados y públicos. La mayoría de esas plazas son ciudades, es decir, sedes de ayuntamientos, ya que es el requisito según la legislación brasileña para considerar "ciudad" una aglomeración. Hay excepciones: ciudades-empresas como el caso de Vila Carajás, situada dentro del sector que está bajo jurisdicción de la empresa Vale do Rio Doce, encargada de la explotación de las grandes reservas minerales de la Sierra dos Carajás en el sudeste del Pará.

Mapa B

La condición de frontera de población y el gran aumento de municipios creados, principalmente con la Constitución de 1988, que confirió a los distintos Estados de la Federación el derecho de conceder la autonomía municipal, hacen que diversas aglomeraciones se consideren ciudades, aunque no cuenten con servicios urbanos ni la capacidad mínima de autonomía. Sin embargo, una pequeña aglomeración como Eirunepé, cuya vida económica depende del comercio fluvial en el valle medio del río Juruá (al suroeste del Estado del Amazonas), con una población urbana de 13.451 habitantes y de unos 20.000 habitantes en total (1991), presenta cheques compensados por un valor de 1.344.411 reales, en las tres agencias bancarias de la ciudad. Como en 1995 el valor del real era ligeramente superior al del dólar, esas cifras suponen un movimiento de más de un millón de dólares (un promedio mensual de poco más de cien mil dólares). La recaudación de los impuestos federales en el municipio (1995), o sea, el impuesto sobre los ingresos de las personas físicas y jurídicas, fue de 144.220 reales. Incluso considerando la posibilidad de que haya habido fraude fiscal y el hecho de que varias actividades económicas de la región amazónica (y, de manera general, del país) no pagan impuestos porque pertenecen al "mercado informal", la diferencia es abismal.

Existen casos que apuntan en otra dirección, vale decir, ciudades que crecen y presentan un auge de las actividades económicas, sin que el origen del capital sea claro. En la ciudad de Tefé, a orillas del río Solimões (al oeste del Estado del Amazonas), cuya población total es de casi 60.000 habitantes (72,3% urbano), el movimiento de cheques compensados en las tres agencias bancarias de la ciudad fue de 4.877.002 reales y la recaudación federal de 692.858, valor similar al de Claudia, en el norte de Mato Grosso, en plena zona de producción de soja (697.333 reales). Tefé es uno de los puntos más antiguos (y más conocidos) del comercio de cocaína en el valle del Amazonas. Pese a la existencia de numerosos indicios según los cuales es un punto de tránsito de la coca-cocaína por la red de circulación aérea, Tefé está además bien situada para la circulación fluvial, lo que es bien sabido desde la época precolombina: subiendo por el río Solimões se llega a la desembocadura del Japurá, o Caquetá para los colombianos, en cuyo valle medio se encuentra una de las principales zonas de producción de coca y cocaína de Colombia. Descendiendo por el Solimões se encuentra la desembocadura del río Juruá que viene desde la zona de producción de coca del Perú pasando por Cruzeiro do Sul, Eurinepé, Itamarati y Caruari (véase Mapa 1). Tefé representa en cierto modo el grupo de ciudades en las que los beneficios indirectos del tráfico tal vez estén estimulando la aparición de actividades económicas urbanas, completamente legales.

Cruzeiro do Sul, que se encuentra en el extremo oriental de Acre (alto Juruá), es una antigua ciudad de la época del caucho que hoy sigue dependiendo del comercio, aunque es difícil determinar de qué tipo. Transformada en zona libre, es una especie de ciudad "boca de monte", ya que se encuentra en un extremo de la carretera que atraviesa el Estado de Acre en sentido oriente-occidente. Esto, así como su relativa proximidad a las zonas de producción de coca del valle del Urubamba en el Perú debe haber influido en su incorporación a la red del tráfico de cocaína y probablemente de la pasta base de coca. La logística incluye el transporte aéreo, fluvial y terrestre. La ciudad, cuya población es de unos 30.000 habitantes, tiene cinco agencias bancarias que negociaron 49.431 cheques por un valor de 17.213.386 reales. Pese a su condición de zona libre de comercio que la dispensa de ciertos impuestos, la recaudación federal fue de 1.511.862 reales, lo que en la región amazónica puede considerarse una suma de cuantía.

Los importes más elevados de cheques compensados en la región corresponden a las dos metrópolis regionales: Manaos y Belém. Es probable que el desarrollo de la Zona Franca, más recientemente del turismo internacional, hayan contribuido a que la ciudad se convierta en un importante eslabón de la red de circulación aérea regional, nacional e internacional. También es la entrada natural al valle del río Negro y, por lo tanto, de sus tributarios el Içana y el Vaupés, en cuyo valle medio se encuentra la frontera agrícola de las zonas de producción de coca de Miraflores y San José del Guaviare en el sur de Colombia (Mapa 1). Pero desde hace poco tiempo una carretera, que se está asfaltando, une Manaos a Venezuela, Colombia y Guyana, uno de los puertos alternativos para el envío de cocaína hacia los Estados Unidos y Europa. La construcción y pavimentación de esa carretera no pueden atribuirse únicamente a los intereses de las organizaciones vinculadas al tráfico, ya que constituye uno de los principales ejes estratégicos, desde el punto de vista económico y geopolítico, de acceso al Caribe. El valor total de cheques compensados por Manaos supera en 9.048.642 reales al de Belém (8.058.771 reales). Cuyabá, cuya población es algo más de la cuarta parte de la de las dos metrópolis anteriores, representa el tercer volumen de dinero en cheques compensados: 6.535.768.964 reales.

Es difícil distinguir la contribución del tráfico nacional e internacional de drogas al crecimiento de estas tres ciudades, las más importantes de la región amazónica. Sin embargo, todas ocupan una posición estratégica con respecto a los principales lugares de paso para la circulación regional e internacional.

El Banco del Brasil, encargado de la Cámara de Compensación de Cheques para todo el país, está creando centros de servicio de compensación (CESEC) en algunas plazas. La elección obedece a criterios geográficos, en cuanto a la posición central en la subregión, y principalmente a criterios bancarios, vale decir que guarda relación con el volumen de cheques compensados.

El Estado de Rondonia tiene dos CESEC: Porto Velho (capital del Estado) y Cacoal (en el centro sur del Estado). Mientras que la población de Porto Velho es de unas 250.000 personas, la de Cacoal se acerca a 50.000 habitantes. El CESEC de Cacoal compensa los cheques de 19 ciudades (9) (población urbana + rural = 684.761 habitantes). En 1995 el valor total de los cheques ascendió a 1.318.775.265 reales y la recaudación total de impuestos federales, a 42 millones. Además de Porto Velho, el CESEC de Porto Velho comprende seis ciudades, entre ellas, Humaitá (en el Amazonas), Ariquemes, importante centro minero de casiterita y Guajará-mirim, en la actualidad zona de libre comercio, como la ciudad hermana Guayará-mirim en la frontera de Bolivia, antiguo punto de tránsito en la red del tráfico de pasta base boliviana. La población total de ese sector es de unos 500.000 habitantes, de los cuales más de la mitad reside en Porto Velho, capital del Estado. El valor total de los cheques compensados se elevó a 2.678.255.697 reales, importe extraordinariamente alto para el sector comprendido por el CESEC, pese a la presencia de grandes haciendas de ganadería bovina, industria minera y explotación de bosques.

La suma de los importes que manejaron los CESEC de Porto Velho y de Cacoal, arroja un total de casi cuatro mil millones de reales. Según datos del Banco Central, la recaudación del estado de Rondonia, proveniente esencialmente de las transacciones del gobierno federal (58,8%) y del impuesto a la circulación de mercancías y servicios (ICMS) ascendió en 1995 a 534 millones de reales.

Los datos sobre compensación de cheques no nos dan un cuadro completo del movimiento de capitales en la región amazónica. Como en el resto del mundo, la transferencia electrónica es el principal canal de movimientos bancarios. Gracias a los datos facilitados por EMBRATEL, que en abril de 1994 presentó una lista de los puntos de la región amazónica que conecta la red de servicios de telecomunicaciones por satélite (DATASAT-BI) fue posible determinar cuáles eran las ciudades directamente conectadas con el resto del país (Mapa 3 y Mapa 4). Esa red de servicios funciona las 24 horas del día, o sea que el pago de alquiler sólo se justifica cuando el movimiento de transmisión de datos compensa el precio más elevado del servicio. Los bancos son los principales clientes de DATASAT-BI y, como lo muestran los mapas, las ciudades de la región están en su mayoría directamente conectadas con São Paulo, sede de los principales bancos.

Mapa C

Mapa D

Las líneas de conexión existentes indican además la importancia de algunos lugares, como el pueblo de Tabatinga, sede de una antigua fortaleza del siglo XVIII debido a su posición estratégica en el río Solimões (entre Colombia y Perú), que tiene hoy unos 20.000 habitantes. Mucho más pequeña y pobre que la ciudad vecina de Leticia en Colombia, ese pueblo tiene únicamente dos bancos que negociaron cheques por un valor de 2.330.609 reales y todavía mantiene una conexión directa con São Paulo mediante el canal del satélite. Cabe señalar que la transformación de Tabatinga en zona de libre comercio no se concretó debido a la competencia de Leticia.

Las observaciones presentadas en este trabajo, que son más sugerencias que conclusiones, constituyen sólo un primer paso en la investigación del papel que desempeña la región amazónica en la economía de la droga en América del Sur. Nuestras actividades pretenden contribuir a las diferentes direcciones de las investigaciones en curso en el marco del proyecto del Programa MOST: "Transformaciones sociales y económicas vinculadas al tráfico de drogas".


    Bibliografía
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     Notas
1. Departamento de Geografía, UFRJ. Investigadora CNP/FINEP. Participaron en la investigación: Murilo Cardoso de Castro (SIG) y los becarios de iniciación científica Rebeca Steiman, Paula Liaffa da Silva y Eduardo Souto.

2. Parte de esas transacciones proviene de la caja 2 de las empresas y provocan un aumento del movimiento de evasión de capitales que huyen ya sea de la inestabilidad o de la devaluación de la moneda brasileña. Un estudio realizado en 1991 por el Fondo Monetario Internacional relacionó la información oficial facilitada por las autoridades de 33 centros financieros mundiales y llegó a la conclusión de que los no residentes de origen brasileño, sin incluir los bancos, disponían de más o menos 17.400 millones de dólares.

3. Norbert Lechner sugiere que una de las características más relevantes de la actualidad consiste en la extensión del mercado a sectores no económicos: "Los nuevos perfiles de la política. Un bosquejo", en Drogas, sociedad y estado, Nueva Sociedad 130:32-43, 1994.

4. En el mercado de capitales a corto plazo invertidos en 1995 en la Bolsa de Valores del Brasil el 43% provenía de América Central (vale decir: paraísos fiscales), el 33% de América del Norte, el 21% de Europa, el 2% de Asia y Oceanía y el 1% de América del Sur (CVM, 1996).

5. En las publicaciones sobre el tema existen varias propuestas de tipologías de red. Los tipos propuestos en este contexto no son exclusivos. Por el contrario, se trata de llamar la atención sobre el hecho de que una misma estructura de red tiene efectos sociales que se deben diferenciar. Las redes transaccionales abarcarían los enlaces efectivos y posibles de cada punto con los demás, es decir, de cada lugar en el que el agente, individual o colectivo, piensa su acción, con otros lugares; esos enlaces se pueden concretar en bienes, trabajo, información, etc. (adaptación libre de las ideas de C. Raffestin, 1981; G. Dupuy, 1991). Las redes informativas serían las que contribuyen efectiva o potencialmente a alterar los mapas cognoscitivos, vale decir, nuestros mapas mentales (adaptación libre del texto de N. Lechner, 1994)

6. Anthony Giddens observa que el dinero sólo es medio de comunicación circulante en forma de moneda o billete, ya que "el dinero propiamente dicho" reviste la forma de pura información conservada. Véase, Les conséquences de la Modernité, 1991.

7. Tal es el caso de la carretera (en gran parte asfaltada) que parte del puerto chileno de Iquique, atraviesa los Andes en Oruro y Cochabamba y a partir de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) se bifurca en dirección de Cáceres y Corumbá (Brasil), de Asunción (Paraguay) y de Tucumán (Argentina). Considerada hasta hace poco uno de los principales centros del complejo coca-cocaína, Santa Cruz es hoy "frontera" (en expansión) del cultivo de la soja. La conexión con los demás puertos del Pacífico ha fomentado la inmigración de agricultores brasileños mediante la organización de empresas, lo que contribuye a cambiar el perfil del departamento de Santa Cruz y la utilización de la carretera. (Fuente: Trabajo de campo y la revista VEJA, 12.04.1995).

8. Según los datos de la Policía Federal, el 44,25% de la cocaína incautada en 1995 lo fue en la región del Centro-Oeste (Mato Grosso, Mato Grosso del Sur y Goias), el 34,19% en la región del Sudeste (Sâo Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Espirito Santo) y el 6,65% en la región del Norte (Acre, Amapá, Amazonas, Pará, Tocantins, Rondonia y Roraima).

9. Cacoal, Ouro Preto de Occidente, Alvorada de Occidente, Alta Floresta de Occidente, Cerejeiras, Colorado de Occidente, Villena, Ji-Paraná, Rolim de Moura, Jaru, Pimenta Bueno, Pres. Medici, Espigão de Occidente, Santa Luzia de Occidente, Costa Marques, Cabixí, Urupá, Mirante da Serra y Nova Brasilandia de Occidente.


    La autora
Lia Osório Machado, geógrafa brasileña, obtuvo el título de Doctora en Geografía por la Universidad de Barcelona (1989) y trabaja como investigadora y profesora en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Sus últimas publicaciones versan esencialmente sobre la ordenación territorial de la Amazonia y la expansión del tráfico de drogas. En la actualidad forma parte de la red MOST sobre las Transformaciones sociales y económicas vinculadas al tráfico de drogas (E-mail: Liamach@igeo.ufrj.br).


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